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  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
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Estabilidad docente y calidad de la Educación. Por Rafael Fenoy Rico

IAM/RF Si hay algo imprescindible para que cualquier fenómeno educativo se realice es el tiempo. Sin tiempo por muy eficiente que sea un método didáctico, por muchos materiales y por sofisticados que estos sean, nada se consigue, y es que es preciso un tiempo óptimo para que el proceso de enseñanza aprendizaje se produzca y si hablamos de educación en valores, por ejemplo, ese tiempo tiene que alargarse.

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Estabilidad docente y calidad de la Educación. Por Rafael Fenoy Rico
El tiempo de permanencia del profesorado en los centros es un elemento esencial que explica una parte importante de los resultados escolares. Así lo han puesto de manifiesto estudios realizados por el gabinete de investigación e innovación educativa de CGT enseñanza, en línea con la literatura científica hasta el momento publicada Este factor debe gozar de una alta estabilidad para permitir  que aumente, por parte, la eficacia de la organización escolar en su conjunto y, por otra, el conocimiento recíproco de alumnado y familias.

Reduciéndose el esfuerzo  curso a curso recoger información y mejorando la comunicación en todos los sentidos.  Al mismo tiempo el status por lo general del profesorado estabilizado, está bastante asentado fruto del mutuo conocimiento entre profesorado, alumnado y familias. Los aspectos organizativos y el funcionamiento del centro forman parte de la memoria colectiva con lo que el costo que supuso la puesta en marcha de las medidas se ha ido amortizando con el tiempo. Por otro lado se constata una gran insatisfacción en una buena parte del profesorado en la obtención de los primeros destinos definitivos, ya que al menos deben pasar dos cursos para poder concursar.  Esta situación viene provocada fundamentalmente por una errónea política de personal, que se sustenta en ofertar el menor número de vacantes tanto en los Concursos Generales de Traslados (CGT) como en la oferta de empleo público.  Y esto es así  porque se persigue mantener un conjunto importante de puestos de trabajo en funcionamiento pero no crearlos orgánicamente.  Esta situación confiere a los políticos de la Consejería de Educación una gran discrecionalidad que permite  hurtar derechos al profesorado y por otro someten a una enorme inestabilidad a un buen número de centros andaluces.Un buen número de las vacantes afectadas, lo son por excedencias especiales por cargo político, algunas por servicios especiales u otras relacionadas con cargos directivos… Otras porque no se crean y se mantienen en funcionamiento. Todas ellas, que se hurtan a los concursos generales de traslados, luego se ofertan en la colocación de efectivos a profesores provisionales e interinos.

El profesorado funcionario que obtiene el primer destino definitivo, no ha podido optar a ellas y esto es vivido como un agravio comparativo, como una auténtica discriminación. La Consejería de Educación y algunos sindicatos afines, lejos de contemplar ambos aspectos: Por un lado el Derecho del personal docente a obtener destino definitivo existentes sin que se tape ninguno y por otro la estabilidad de las plantillas de profesorado en los centros, acomete el enorme error de ofrecer un “CONCURSILLO” a todo el funcionariado con destino definitivo.  

Este llamado “concursillo” es la prueba y el reconocimiento por parte de la Consejería de Educación del más estrepitoso fracaso  de sus erráticas políticas de colocación de recursos humanos. Poner en marcha esta iniciativa sin abordar el principal problema de fondo que consiste en que en los Concursos Generales de Traslados se oferten todos los puestos de trabajo va a suponer de aumentar aún más la inestabilidad en un porcentaje importante de centros educativos.  ¿Madres y padres del alumnado y la ciudadanía andaluza bien merecen explicaciones?    Fdo. Rafael Fenoy Rico

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