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  • Diario Digital | jueves, 09 de diciembre de 2021
  • Actualizado 11:45

Respeto y aparte. Por María Paredes

En mi última columna confesé con honestidad mis supuestos pecados capitales en este loco mundo en el que vivimos y me siento obligada a puntualizar algunas cosillas para que no os agarréis a un clavo ardiendo.
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Respeto y aparte. Por María Paredes

Allá voy. Ponerme esa corona que tanto os gusta de ‘negacionista’ no va de la mano de la irresponsabilidad, por mucho que les pese a algunos, va de la mano de la honestidad. Como ser humano y para vivir esta experiencia llamada vida me debo honestidad a mi misma y a mis principios y soy una persona respetuosa. Acato las leyes aunque no esté de acuerdo y respeto sin peros, si tengo que deja de ir a sitios porque no me aceptan me aparto, si tengo que dejar de ver y compartir con gente que no entiende ni quiere entender mi posición, respeto y me aparto. Eso no quita que mi voz y mi conciencia sigan alzándose contra lo que no me parece ético, ni lógico (recuerdo que la lógica y el sentido común, al igual que el miedo son libres). 

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Decir alto y claro que no me he vacunado ha sido una elección también porque sé que mucha gente no quiere decirlo, porque sé que muchos se han vacunado para que les dejen tranquilos, al igual que sé que muchos dicen haberlo hecho aunque no sea verdad para encajar en esta sociedad que cada día se densifica más y más. Hubo un momento en que pensé en hacerlo, no pensar en todo lo que me chirriaba, poner el brazo y olvidarme del tema pero la presión de propios y extraños me hizo escucharme, me puso un espejo inmenso delante en el que vi con claridad pasmosa que si lo hacía era ‘obligada’, que si me vacunaba estaba olvidando mi propia voz y mi propio criterio. No soy predicadora ni pretendo serlo, no quiero convencer a nadie al igual que no quiero que nadie me convenza, esta es mi opinión, es mi manera de vivir y de sentir, no es una provocación aunque le escueza a algunos, en su día me planteé no poner mi nombre y usar un pseudónimo pero entonces…

¿dónde queda esa honestidad? ¿De qué pretendo esconderme? Es difícil vivir en esta sociedad en ebullición y me temo que se va a complicar cada vez más, es hora de reconocernos, de mirar hacia dentro y ver qué se cuece en estos cuerpecitos, cuales son nuestras motivaciones, cuales son nuestros intereses y nuestros miedos y cual es el resultado de ese cóctel. Todos vivimos bajo las mismas leyes y normas escritas y no escritas y hay veces que es interesante recordar que cada uno tenemos nuestras maneras, así entiendo yo el respeto y la vida. Me he alegrado por familiares y amigos que se han vacunado porque así se sentían más tranquilos y seguros, he escuchado sermones y amenazas morales y emocionales también por no hacerlo yo, eso es lo que me ha motivado a compartir mi parecer, que no vale ni más ni menos que cualquier otro.

Es por esto que respeto y si hace falta me aparto, aunque no me callo. Se llama negacionistas a los que optamos por no vacunarnos pero no queráis ir más allá, esa palabra se usó a los que negaron el Holocausto y supongo que resulta más doliente toda esa carga para pretender estigmatizar a los que somos tan ingenuos como para elegir sobre nuestro cuerpo aunque tenga consecuencias. El uso de esta palabra implica, como no podía ser de otra manera en este absurdo juego de manipulaciones, hacer que creer que estamos faltando el respeto o negando las pérdidas que ha provocado este virus, lamento deciros que no es así, que cada uno de estos supuestos negacionistas tiene su propia opinión y su propio criterio y que aquí a lo único que de entrada nos negamos es a vacunarnos.  
No me quiero marchar hoy sin lanzar unas preguntitas al aire… cuantos de los que usáis mascarilla sea obligatoria o no o de los que os habéis vacunado mantenéis relaciones sexuales sin usar protección? ¿Cuantos de esos os habéis hecho las pruebas para saber si tenéis alguna enfermedad de transmisión sexual? ¿Cuantos habéis mentido a alguna pareja respecto a ese tema? Me estalla la cabeza cuando pienso en el pasaporte de vacunación, ¿qué garantiza exactamente si vacunados o no seguimos siendo vulnerables al dichoso virus? ¿Es quizás otra forma de dividirnos? Y como éstas, mil preguntas más revolotean en mi cabeza pero mientras van cogiendo forma me quedo como estoy, desde el respeto y sin pero alguno.
 

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