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  • Diario Digital | martes, 18 de enero de 2022
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Un polémico premio. Por: Ángel Luis Jiménez

IAM/REDACCION El escritor y académico de la RAE, Muñoz Molina, hizo bien en aceptar y recibir, pese a las críticas, el polémico Premio Jerusalén. Un galardón literario que se otorga de modo bianual a personas que defienden la libertad individual en su obra.

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Un polémico premio. Por: Ángel Luis Jiménez

Antonio Muñoz Molina abre su novela Sefarad con una cita de El Proceso de Franz Kafka: “Si”, dijo el ujier, “son acusados, todos los que ves aquí”. “¿De veras?”, dijo K. “Entonces todos son compañeros míos”. Esta cita es un ejemplo de la actitud vital y el compromiso de toda la vida del novelista jiennense. Y tiene contradicciones como todo el mundo. Pero nunca ha entendido la vida de forma maniquea de buenos y malos. Ahora, está siendo criticado por haber aceptado el Premio Jerusalén, un galardón literario que se otorga de modo bianual a personas que defienden la libertad del individuo en su obra.

La concesión del Premio Jerusalén -que han recibido escritores como Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Susan Sontag, Arthur Miller o Jorge Semprún- ha estado en ocasiones rodeada de polémica ya que algunas voces suelen pedir a los autores premiados que lo rechacen por la política de Israel en los territorios ocupados palestinos. Dos organizaciones propalestinas y un grupo de intelectuales -entre ellos el poeta español Luis García Montero y el escritor británico John Berger- pidieron al novelista en una carta pública que renunciase a la distinción este año.

Muñoz Molina ha dicho que no se considera cómplice de las ocupaciones de los gobiernos israelíes, es más, rechaza las incursiones en Cisjordania y sabe del terrible drama de Gaza. Pero son dos hechos distintos: uno, mostrarse en contra de la política de un determinado Gobierno y otra, bien distinta, rechazar la existencia de un Estado que se fundó para solucionar las persecución milenarias del pueblo hebreo. El autor de Sefarad no es un sionista, pero conoce y comprende el destierro que sufrieron judíos que también eran tan españoles como él hace cinco siglos. Y que, una cosa es criticar al Gobierno israelí y otra considerar a Israel como la tierra del “apartheid”.

El premio Jerusalén, que se entrega bienalmente en el marco de la Feria Literaria de Jerusalén, tiene una dotación económica modesta comparada con otros galardones,  10.000 dólares (unos 7.400 euros), que Muñoz Molina según ha anunciado donará íntegramente a algún proyecto de cooperación entre israelíes y palestinos.

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