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  • Diario Digital | lunes, 06 de abril de 2020
  • Actualizado 08:38

2019, un mal año para el narco

El 2019 no ha sido un año fácil para los narcotraficantes que utilizan las costas andaluzas para introducir el hachís procedente de Marruecos. Operaciones policiales casi diarias han puesto coto al descaro con el que operaban en los últimos años y han obligado a las redes a adaptar su "negocio".
La Guardia Civil, en una de sus últimas operaciones.
La Guardia Civil, en una de sus últimas operaciones.
2019, un mal año para el narco
"Esto nunca se acaba. Cuando cae una red, otra la reemplaza o sigue operando. El problema es el dinero que esto mueve, que sigue habiendo demanda y droga que traer", dice, en una entrevista con EFE Ana Villagómez, Fiscal Especial Antidroga para Andalucía, Ceuta y Melilla.

En el Campo de Gibraltar, principal vía de entrada a Europa del hachís que produce Marruecos, el negocio ya no es tan fácil.

La puesta en marcha en julio de 2018 del Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, que incluyó un destacado refuerzo de medios y efectivos (unos 365 agentes más) dedicados a la lucha contra el narcotráfico en la zona, marcó un cambio que se ha consolidado en el 2019.

Unas 5.000 detenciones y 150 toneladas de droga incautadas son algunas de las cifras que reflejan la intensidad de este plan.

"Se han descabezado organizaciones importantes, algunas han caído enteras. Se ha evitado la impunidad con la que estaban actuando y se ha restablecido el principio de autoridad en la zona", señala la fiscal.

Tras una época en la que las redes del narco del Campo de Gibraltar habían conseguido tanto dinero y fuerza que les permitían actuar a plena luz del día, enfrentándose a las fuerzas de seguridad y protagonizando actos tan descarados como llevarse a un detenido de un hospital, las cosas se han puesto mucho más difíciles.

Las redes han tenido que desplazar sus desembarcos a otras zonas, de la costa, desde Huelva a Málaga, en rutas más costosas, porque tienen que salvar mayores distancias.

La prohibición, por un decreto, a finales del año pasado, de las llamadas "narcolanchas", ha dificultado también la actividad de los narcos, que se las han tenido que ingeniar para "tunear" embarcaciones, esconderlas en lugares tan lejanos de la costa como Villarobledo (Albacete) o Lucena (Córdoba), recurrir a un "narcocamión" o hacer los portes en cantidades más pequeñas en lanchas de pescadores o de recreo, como ha quedado al descubierto en sucesivas operaciones policiales este año.

La presión policial debió molestar incluso a Abdellah El Haj, conocido como el "Messi del hachís" y considerado uno de los mayores narcotraficantes del Campo de Gibraltar, que el pasado 14 de marzo decidió desaparecer porque veía como "insoportable" que sus movimientos fueran sometidos a "una implacable fiscalización policial".

Así lo contó en una carta con la que rompió el polémico pacto con la fiscalía que hizo que en 2017 se entregara a cambio de permanecer en libertad provisional a la espera de juicio.

Francisco, "Isco" y Antonio Tejón, líderes del clan de "Los Castañas", una de las mayores organizaciones de tráfico de hachís y en prisión desde 2018, ya pueden estimar que la fiscalía planteará para ellos condenas de quince años de cárcel.

Se hicieron una idea después de que el pasado octubre el juez les dejara en libertad provisional, lo que permitió a uno de ellos, "Isco", volver a La Línea. Esta vez prefirió escudarse en la discreción y alejarse de provocaciones como la que le llevó a salir en un videoclip en una mansión estando en búsqueda y captura.

"Isco" pudo pisar sus calles y comprobar hasta que punto las cosas han cambiado para el narco en La Línea durante el mes que estuvo en libertad provisional, antes de que fuera revocada su puesta en libertad a instancias de la Fiscalía.

La lucha contra el narco ha llevado este año a otras sonadas detenciones, como la de Joaquín F., que fuera jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Algeciras (Cádiz) y fue arrestado en julio por su presunta colaboración con una red dedicada al narcotráfico que él debía combatir.

A la lucha contra el tráfico de hachís en las costas andaluzas, o el de cocaína que básicamente en Andalucía utiliza el puerto de Algeciras, se ha sumado un nuevo "negocio" que no para de crecer en los últimos años, el de la marihuana que encuentra buenas zonas de cultivo en provincias como Granada y Cádiz.

La reciente detención de una violenta red china que enviaba grandes cantidades de marihuana desde Cádiz a Reino Unido, da idea de que el negocio ya ha adquirido dimensiones internacionales y está en manos de organizaciones criminales.

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