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  • Diario Digital | miércoles, 23 de septiembre de 2020
  • Actualizado 23:33

EL INVESTIGADOR DE LA UHU JUAN CARLOS GUTIÉRREZ-ESTRADA ES EL RESPONSABLE DEL ESTUDIO. 

Desarrollan un modelo para entender cómo influye el medio ambiente en la pesca del Estrecho

La pesca del voraz ha proporcionado un dato sorprendente en los últimos años: mientras sufre uno de los ciclos de caída en el puerto de Tarifa, en Marruecos ha ido ganando peso.
estrecho
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Desarrollan un modelo para entender cómo influye el medio ambiente en la pesca del Estrecho

Un equipo de investigación de la Universidad de Huelva y del Instituto Español de Oceanografía aplica una metodología que predice la abundancia del principal pez comercial del Estrecho a partir de la información obtenida de los parámetros climatológicos y oceanográficos. Hasta ahora sólo se utilizaba información relativa a las capturas logradas, de forma que el nuevo indicador permitirá conocer mejor las subidas y bajadas cíclicas en la cantidad de capturas. Idescubre elabora publica el artículo que deja datos sorprendentes


Quizás sea el lugar de mayores cambios meteorológicos de Andalucía. El Estrecho de Gibraltar, por el contacto entre dos gigantescas masas de agua y dos continentes, genera una dinámica ambiental muy variable. Este factor influye en una de las actividades económicas a su vez menos predecible: la pesca. Conocer cómo se relacionan ambos planos es el objetivo de un estudio que relaciona esa doble incertidumbre.

Un equipo del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad de Huelva, con la colaboración del Instituto Español de Oceanografía, ha desarrollado un modelo que simula la influencia de variables ambientales en la mayor o menor abundancia del voraz, que supone la principal pesquería del Estrecho.

Uno de los principales retos que plantea la gestión de la mayoría de las pesquerías es que sólo cuenta con información de la cantidad de pesca lograda. “Nuestro trabajo ha analizado seis variables oceanográficas y dos climatológicas, en una serie desde 1983, que son integradas en una aplicación de ordenador que simula la biomasa total disponible en el Estrecho”, señala a la Fundación Descubre el investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería onubense Juan Carlos Gutiérrez-Estrada.


 La aproximación al objetivo se ha realizado desde otro ángulo. Parten del conocimiento de las condiciones biológicas de las poblaciones y su evolución simulada en ausencia de pesca. Los datos mensuales de los peces capturados por la flota sí se utilizan, pero para restarlos de ese total teórico, no como cifra clave.

Después de relacionarlos con los parámetros ambientales han constatado que los más influyentes en el volumen de pesca son la temperatura del mar y la salinidad. Esta variable resulta muy fluctuante en el Estrecho dado el trasiego a dos profundidades de masas de agua con sal diluida en muy distintas proporciones, mayor en el Mediterráneo.

Para conseguir un resultado fiable, consultaron los datos estadísticos que dispone desde 1983 el Instituto Español de Oceanografía. Después de cruzarlos con las cifras de pesca durante esas temporadas, la nueva aplicación permite conocer el peso de las variables ambientales y su momento de mayor relevancia. El programa plantea numerosas simulaciones.


Flota pesquera amarrada en el puerto de Tarifa.

El método habitual para evaluar el estado de las pesquerías transforma los datos de pesca en un índice de abundancia, conocido como Captura por Unidad de Esfuerzo (CPUE). “Se trata de la captura dividida entre el esfuerzo, es decir, el número de barcos, su potencia o número de artes de pesca. Sin embargo, la CPUE sirve cuando se cumplen situaciones que no resultan frecuentes con el voraz, una especie que vive a notable profundidad.

El estudio –que comenzó en 2015 y se prolongará hasta 2022- se centra en el también conocido como besugo de la pinta. A partir de ahora los científicos intentan solucionar uno de los cuellos de botella: cómo reducir el número de simulaciones para seleccionar aquellas con mayor probabilidad de ser próximas a la realidad.


Ejemplares de voraz, el tipo de besugo pescado en el Estrecho.

Según apuntan los expertos, la pesca del voraz ha proporcionado un dato sorprendente en los últimos años: mientras sufre uno de los ciclos de caída en el puerto de Tarifa, en Marruecos ha ido ganando peso. El trabajo científico apuntará claves para una pesquería de las más específicas de Andalucía.