ciudaddetarifaalminuto.com
 
 
 

Tarifa AL MINUTO

Rocío Llinares Manteca, dos apellidos en una empresaria....

Saturday, 13 de May de 2017 , 14:20 Hrs.

IAM/Pymestrecho Tiene sólo 33 años pero ya pilota una nave (“estamos realizando un cambio generacional”) con 80 tripulantes y más de 30 millones de facturación anual (no quiso decírmelo, pero es información pública). Su primer apellido es Llinares y el segundo Manteca, ¿por dónde empiezo? Descubre a la risueña pero perfeccionista Rocío Llinares Manteca en una entrevista 360 con vistas al Estrecho. FOTOS TOMOYUKI HOTTA

Se casa este año y quiere realizar un viaje de novios “semi-solidario”, “una semana de cooperante”. Dejó dos carreras y ahora no para de formarse, otra alumna de San Telmo, (¿qué dan allí? nos preguntamos….) Su madre le enseñó a disfrutar “de la vida en todo momento” y a mis dos hermanas “ballet”, por su academia han pasado muchas algecireñas. A Rocío le gusta la gente, “compartir es vivir”. 

 

-Háblame de tu infancia en Algeciras…

 

RLL: Mi infancia la recuerdo como una etapa maravillosa. Yo siempre viví en el centro y la oportunidad de jugar en los barrios nunca la tuve. Recuerdo mucho la Plaza Alta y el Parque. Salía mucho los fines de semana a comer con mis amigos, la verdad es que la recuerdo muy activa. 

Además, íbamos muy seguidos a “La Jarandilla”, eso está antes de llegar al castillo de Castellar. Eso era como una especie de albergue. Mi padre es muy amante de los animales y yo los “bichos” los llevo regular, nos levantábamos a las 7 de la mañana para anillar pajaritos. Luego, armábamos una balsa y cruzábamos el río. Permanecíamos con barro, sucios…era una aventura. 

 


-¿A qué bares o discotecas de Algeciras solías ir?

 

RLL: Iba mucho a “Generatriz”, “El Sexto Sentido”, “Botellones de la Inmaculada”, “Las Barriladas”. Yo creo que esos eran a los que más iba hace algunos años atrás. Confieso que soy muy “disfrutona”, por lo tanto me gustaba el ambiente de antes y de ahora. Siempre me lo paso bien y creo que la actitud es lo más importante. Mis amigos siempre han sido los mismos desde preescolar, tanto es así que mi novio es uno de ellos. Lo conozco desde los 5 años y este año nos casamos. 

 

-Fuiste a estudiar fuera de Algeciras, ¿en qué sitio estudiaste?

 

RLL: Estuve dos años interna porque a los 14 o 15 años considero que era muy influenciable, más de lo necesario, así que pedí que me internaran (Unamuno Málaga), de hecho, mi mamá lo recordaba como algo horrible. Yo no he sido mala estudiante pues lo aprobé todo hasta COU. Luego me fui a estudiar a Málaga. 

El primer año de universidad, empecé una especialidad complicadísima de Magisterio, era Audición y Lenguaje, servía para tratar a niños con problemas.

Tal fue la complejidad que un profesor al verme llorar en una clase me aconsejo que “si no era para mí, no lo era”. Ese año mi madre se puso mala y yo quería estar con ella. Aquí ese año estudié inglés, hice un curso de estética y al año siguiente me fui a Málaga a estudiar Derecho. 

 


-Un resumen  de tu historia académica

 

RLL: Estuve estudiando en Los Pinos. Luego, estuve dos años interna en Málaga en el Colegio Unamuno. Más adelante, empecé el Magisterio y lo dejé. Intenté estudiar Derecho pero también lo dejé. Me volví a Algeciras y empecé a estudiar relaciones laborales. La verdad es que no he sido una gran estudiante. 

Había hecho algunas cosas de camarera y restaurante, pero la verdad que siempre he estado en Llinares. Hace 6 años, me apetecía formarme y entonces descubrí las escuelas de negocio. Estudié en San Telmo e hice un máster.

A mí me gusta mucho la formación, aprendí mucho. Luego hice otro máster de marketing hace tres años en ECIC y también me gustó mucho. Ahora estoy haciendo un programa de Coaching y la verdad es que por ahí me gustaría seguirme formando. 

 


-Es raro que antes no te gustara el estudio y sin embargo, ahora no paras de formarte…

 

RLL: Yo creo que, para entonces, no tenía clara a esa edad  lo que quería hacer. Cuando tú comienzas a los 18 una carrera, no te imaginas lo que llegarás a ser a los 33. A los 18 yo quería disfrutar de la vida y divertirme. A medida que fui conociendo el negocio me gustó mucho, la gente me agradaba y quise formarme para eso.

-¿Qué significa San Telmo para ti?

 

RLL: San Telmo, aparte de dejarme grandes amigos y gente excepcional, me brindó la posibilidad de formarme de una forma muy cercana, activa, con casos reales y cosas que pasan. Yo recuerdo que en Derecho me la pasaba horas tomando apuntes para luego aprender como “loros”. Me decía: “Y ahora, ¿quién me va a enseñar a pensar?”.  

 


-¿Cuánto vale un máster en San Telmo?

 

RLL: Creo que me costó 21.000 euros por un año. Eso sí, es muy intensivo y son súper eficientes. Está todo muy medido, educado y correcto.



-¿Cuál es tu actual cargo en Llinares? ¿En qué puesto empezaste?

 

RLL: Cuando empecé tenía 20 años, mi padre me dijo que si no aprobaba las materias de Derecho, me tenía que volver a Algeciras. En Llinares he hecho casi de todo. He estado en facturación, he ayudado a cargar, he estado en las tiendas, tele operadora, ventas, y ahora estamos intentando hacer un cambio generacional. Mis funciones ahora están asociadas a la gerencia.

 


-¿Cómo es la experiencia de trabajar con tu padre?

 

RLL: A día de hoy me encanta. Hemos tenido puntos de inflexión y los hemos superado. Hoy en día, eso para mí es una suerte. Por ejemplo, a la hora de tomar una decisión drástica, siempre lo hago bajo el consentimiento de él. Con mi padre se aprende muy fácil y rápido, le gusta el proyecto que tenemos. Tiene muchos y muy buenos principios.


-¿A qué te enfrentas en un día normal?

 

RLL: A todo. Desde atender a los clientes, organización de departamento, coordinar... Eso es lo principal, lo que más hago es coordinar y mediar para que todos los departamentos se entiendan. 

 


-¿Cuántas horas trabajas al día?

 

RLL: Trabajo de 9 a 10 horas diarias. Trabajo de lunes a viernes y atiendo el teléfono estando fuera. Si yo quiero tomarme un día lo puedo hacer, sin olvidar las obligaciones que tengo. 

 


-¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un día?

 

RLL: La última vez que yo recuerdo fue en febrero. La empresa es muy bonita pero a la vez es muy absorbente. En verano e invierno requiere de mucha organización debido a que somos muchas personas. 

 


-¿Cómo nació  Llinares?

 

RLL: Mi padre trabajaba para “Pescados”, una empresa grande que se encargaba de su distribución. Lamentablemente esa empresa quiebra y mi padre se queda en la calle. Llegó a casa, le comentó la situación a mi madre y él pensó en ese momento que la salida era el congelado y que con esto saldría adelante. Mi madre, en ese entonces, era profesora de ballet en Los Pinos, así que podían arriesgarse con esta inversión económica.

Él empezó poco a poco, trabajando 20 horas al día, viajando a todos lados. Hoy en día distribuimos productos congelados a Cádiz, Málaga, Sevilla. Intentamos dar un buen servicio y ofrecemos buenos productos.  Distribuimos a la hostelería en general como: bares, restaurantes y hoteles. Nuestros productos son: pescado, mariscos, carne, pan, fruta y verdura…congelados. 


-¿El etiquetado es propio?

 

RLL: En algunas ocasiones sí. A parte tenemos una sala de elaboración propia, es decir, lo preparamos para que el hostelero trabaje lo menos posible. Por ejemplo, vendemos los filetes ya cortados y de diferentes tamaños, los calamares los tratamos y los envasamos en porciones. 

 


-¿Cuáles serían las cifras de empleados de la empresa?

 

RLL: Somos 80 empleados.  

 


-Háblame de la nave ubicada en el Cortijo Real.

 

RLL: La nave tiene una superficie de 3.000 metros y el terreno de unos 5.000 metros. Allí lo tenemos todo centralizado.

-¿Cómo ha sido la adaptación de la empresa a las nuevas tecnologías?

 

RLL: No tenemos página web, Facebook, ni tampoco tienda online. Esto se debe a que vemos que la web tiene que aportar cosas y si no estamos en la capacidad de actualizarla y adaptarla a las nuevas necesidades, no le veo mucho sentido. Sin embargo, si estamos planteando entrar en internet y hacer algo al respecto.

 


-¿No te parece un anacronismo que una empresa tan grande no tenga presencia en internet?    

 

RLL: De hecho, muchas de mis compras yo las realizo por internet. Yo creo que hay que estar en internet para decir la verdad. Lo digo porque puede haber una persona que diga que factura más que nosotros y en solo 1.000 metros de nave. La empresa, para mí, es un proyecto de vida. Yo no aspiro a ser rica, espero que muchas familias trabajen con nosotros.

La verdad esto no es sólo un tema económico sino más personal. Trasmitir eso a través de una página web es muy difícil. Si no vas a aportar, si no va a tener una parte de atención al cliente donde tú puedas ver la facturación y los productos, no le veo el sentido. 

-¿Cuál es la proyección hacia el futuro?

 

 RLL: La proyección a futuro es consolidar las ventas y la zona. Hemos crecido en zonas en muy poco tiempo. Desde el año pasado comenzamos a vender en Sevilla, crecimos hacia Málaga y ahora mismo es consolidar bien la zona, intentar ofrecer un buen servicio y plantearnos la posibilidad de crecer más. En Sevilla tenemos una oficina y unos comerciales, además, una empresa de distribución externa. 


-¿Habéis salido de Andalucía?

 

RLL: No pero si hacemos cosillas. Tenemos un cliente en Canarias, otro en Ceuta, otros más en la zona de Córdoba. Nosotros somos muy competitivos y es una cosa que se lleva dentro. Yo quiero que cuando la gente piense en nosotros, piense en alguien que le ofrece buenas cosas y que funciona bien. 

Esa es mi idea porque al final lo que tú tienes trabajando son personas que tienen sus días buenos o malos, hay veces que los problemas nos sobrepasan y  trabajamos con una presión y estrés constantes. Por ejemplo un cliente te hace el pedido a las 8 de la tarde y a las 7 de la mañana ya lo tiene en sus manos.  El volumen de carga es intenso porque trabajamos las 24 horas del día.

 


-¿Haces ventas al público?

 

RLL: Tenemos una tienda en el Cortijo Real. En la nave tenemos otro punto para mayoristas.

 


-¿Cómo te ves dentro de diez años?

 

RLL: Tal vez me veo más grande. (Risas). Entiendo que no siempre se puede crecer al ritmo que lo hemos hecho hasta ahora. Requiere un esfuerzo de personal y económico mucho más importante. Supongo que en 10 años no seremos 300 empleados pero si seremos muchos más que ahora.

Tendremos más ventas en las zonas que nos hemos consolidado, creceremos más en Málaga, hacia Granada pero también tienes que dejar que el mercado te hable. Tienes que ver cómo vamos a ir creciendo, el tema de comprar instalaciones me aterra, yo soy una amante del alquiler. Todo también depende de cómo se den las cosas. 

 


-Y hace diez años, ¿cuántos empleados tenías?

 

RLL: Hace diez años teníamos cerca de 40 empleados. Hace diez años sólo vendíamos hasta San Pedro.


-¿Te gusta tu trabajo?

 

RLL: Me encanta. 

 


-¿En tu casa se habla mucho de trabajo o es algo que queda en la oficina?

 

RLL: Creo que mi hermana no conoce las dimensiones que tiene la empresa, tiene 26 años. Ella no sabe lo que se factura en la empresa. A eso, mi padre no le da mucha importancia. 

De igual forma, mi madre también tenía un proyecto muy bonito, era profesora de ballet. Nosotros hemos vivido por mucho tiempo del estudio de ballet. Cuando yo empiezo a trabajar en la empresa me independizo a los 22 años, así que en casa no era el tema principal

-¿Cuántos años has hecho de ballet?

 

RLL: Comencé a los 4 y hasta los 15 años. 

 


-Además de enseñarte ballet, ¿Qué más te ha enseñado tu madre?

 

RLL: Mi madre ha enseñado muchas cosas además de ballet. Yo creo que ella ha enseñado responsabilidad y a mí me ha enseñado a disfrutar de la vida y de cualquier momento. Yo creo que ella me ha enseñado la pasión por las cosas. La verdad es que no era una obligación sino un disfrute. Mi madre estando mala daba clases de todo lo que podía, ese amor por las cosas se trasmite. Era honesta, correcta, educada. Tenía una perspectiva de la vida mucho más desde arriba. 

 

-¿Cuánto ha afectado su ausencia?

 

RLL: La verdad mucho. 

 


-¿Cómo ha movido tu planeta?

 

RLL: Mucho y poco. Mucho porque pierdes el centro, hablaba con mi madre todos los días y la echo mucho de menos, pero por otro lado poco, porque ella nos enseñó a disfrutar de todo. Mi madre unía mucho a la familia, siempre estaba pendiente de todo. 


-¿Cuáles son tus lugares favoritos del Campo de Gibraltar?

 

RLL: Me gusta perderme mucho en el mirador de Tarifa,  me parece un sitio increíble. Este sitio (Puro Estrecho) me parece “la leche”, esas son cosas de mi madre, a mí lo bonito me hace muy feliz. Me gusta mucho vivir en el Campo de Gibraltar, me encanta Gibraltar, pasearme por Algeciras… Me parece que tenemos un entorno increíble.

-¿Los algecireños son especiales?

 

RLL: Sí, sin duda alguna. Algeciras es un sitio difícil. No sé si conozco mucha gente que su padre y madre sean de aquí.  A la hora de hacer negocios, vemos que no todos tienen el éxito esperado. 


-¿De dónde te consideras?

 

RLL: Yo me considero de Algeciras. Me gusta porque es mi ciudad y puedo decir que poca gente tiene un entorno tan bonito, una ciudad industrialmente activa, un punto estratégico para el comercio por la costa y encima llega a su trabajo en tan solo 7 minutos (risas.)

 


-¿Te gusta mucho la naturaleza?

 

RLL: A mí me gusta mucho pasear. Lo que no me gustan son los “bichos”.

 


-Define la palabra “bichos”.

 

RLL: “Bicho” sería un poco lo que tiene que ver con los insectos. Me gustan más los animales domésticos como los perros y los gatos. A lo que si le tengo miedo es a las palomas, yo veo a los niños dándoles de comer y para mí “es la muerte”.

-¿Por qué le temes a las palomas?

 

RLL: Mi madre dice que un día que las estaba alimentando, se me habían posado encima muchas y que de ahí viene. La verdad me gustan los animales libres, de hecho tengo un perro de caza que es todo un señor. En cambio, no me gustan los espectáculos con animales. El verano pasado estuvimos en un mercadillo medieval y de repente vi un puesto que tenía águilas, un cuervo. La verdad me moría del terror al pensar el tipo de diversión que era esa. 

 


¿Dónde vas de viaje de novios? ¿te gusta viajar?

 

RLL - Hemos pensado en hacer un viaje a Costa Rica. Cuba me pareció “la leche”.  Es un lugar mucho más turístico, cuando allá se habla de “compañero” es porque en verdad te quieren ayudar. Allí, hicimos un viaje divertido a una reserva, mi novio me decía que debíamos hacer la reserva con anterioridad pero le dije que al llegar eso se solucionaba, sin embargo, al llegar todo estaba ocupado.

Encontramos una casa que era un infierno de lugar. Por la noche encontramos una rana, un cangrejo y dos lagartijas. Quitando esa experiencia, todo lo demás fue fantástico, lo peor fue el mejor hotel donde los alojamos tres días, un Melia de 5 estrellas, para vivir un viaje hay que darle un punto de aventura. He estado en Japón, Cuba, Inglaterra, Francia, Italia, Holanda, Noruega, Marruecos….

-¿Hablas inglés?

 

RLL: (Agh) Tengo más poca vergüenza que conocimiento del idioma. (Risas).

 


-Y los destinos que tienes planeado visitar…

 

RLL: Tenemos un trauma ahí. Yo quería hacer un viaje de novios “semi-solidario”. En dos semanas, irnos a cooperar a algún sitio, por ejemplo a la India una semana y otra de relax. Sin embargo, mi novio me dice que deberíamos cooperar por aquí. 

 

-¿Eres solidaria? ¿Te ocupa lo que pasa en el mundo?

 

RLL: Siendo honesta, en realidad no mucho. Si leer noticias en el iPad es ser solidario, entonces soy muy solidaria, me gustaría implicarme más. La verdad creo que esto (la sociedad) es puro consumismo, en todos lados es lo mismo, en Cuba veíamos que ellos son igual de consumistas a nosotros.

-¿Crees que hacen falta muchas cosas para ser feliz?

 

RLL: No, definitivamente no. 

 


-Te estás leyendo “La semana laboral de 4 horas”, ¿cuál ha sido la experiencia?

 

RLL: Yo, por el libro, no tenía mucho interés. Pero estoy haciendo el proceso de Coaching y el Coach me pidió que lo leyera encarecidamente. Me lo recomendó y protesté porque no tengo mucho tiempo libre. Ayer empecé  ya me he leído 60 páginas, me está encantando. 

-¿De qué trata?

 

RLL: Te enseña a vivir de otra manera. No hay que ser esclavo del trabajo. Tampoco creer que el negocio se vaya a mantener solo. No vivo de la frase “el ojo del amo engorda al caballo”. Yo creo muchísimo en el equipo y estoy orgullosa de lo que hacen. Son personas buenas y que se esfuerzan mucho para sacar adelante cualquier trabajo. Esa es un poco la idea del libro. 

 


-¿Cómo consideras el hecho de ser perfeccionista?

 

RLL: Yo no sé ser de otra manera. La verdad soy muy detallista. Ser perfeccionista no puede ser un lastre, ser mediocre sí.

-Cierto nivel de perfeccionismo, ¿te puede afectar?         

 

RLL: No sé ser de otra manera. No puedo irme de casa y dejar todo en desorden. Estoy cómoda cuando todo es bonito, cuando lo que se ve es acogedor. Un lastre es ser desordenado. Para mí es una ventaja.

 


-Un libro, una película y una cita…

 

RLL: Un libro “La sombra del viento”, me encanta y me pareció ameno y fácil. Ahora estoy leyendo “El tiempo entre costuras”. Sí  leo el libro, no veo la serie. Una película “El Mago de Oz” en su versión antigua. Me parece una historia muy bonita y una estética muy chula. La cita que más me gusta es  “Compartir es vivir”. 

 

-Una anécdota que te haya pasado con algún cliente…

 

RLL: Llevaba dos días trabajando y llamó un cliente que nos compraba muchísimas patatas fritas congeladas, al llamar, yo le contestó y me dijo: “Niña, necesito 100 cajas de patatas para mañana”. Le pregunté de qué marca era, se molestó y me dijo “¿eres tonta?” colgó el teléfono.

Luego me subí llorando a hablar con mi padre. En otra ocasión, se puso malo un vendedor y tuve que suplirlo. Yo había hecho ventas por teléfono pero nunca había estado sola y tenía que ir a Vejer. No sabía nada del lugar y me pasé el Apolo 11. Recuerdo que llovía tanto que tuve que comprarme unos pantalones.

Ese día no vendí ni cobré nada, lloré de vuelta como una niña desconsolada, todo eso es aprendizaje. Aprendí que nadie te espera, nadie te quiere. Tienes que hacer mucho para que la gente cuente contigo.

 

 

 -En tu trabajo, ¿pesa mucho ser el hijo del jefe?

 

RLL: A día de hoy, pienso que pesa mucho menos por el tiempo y la experiencia que he adquirido. Puede ser bueno o malo pero siempre serás “hija de…”. Es curioso cuando viene un proveedor, negocian con mi padre y a mi “me tiran un moflete con cariño”. 

El 90% de las personas con las que yo trato al día, son hombres. Eso tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja es que no discutes mucho con ellos, a los hombres no les gusta discutir con mujeres, el inconveniente es que se respeta mucho más a un hombre que a una mujer. No digo que sea machista, solo es la realidad. 

 


-¿Te gusta la gente?

 

RLL: A mí lo que más me gusta es la gente. (Risas). Además, me gusta estar cómoda con ella. Si no me juzgan, yo no juzgaré. Eso es importante para que la gente no se sienta “cortada”.

 


-Vas al mercado de abastos, ¿cómo es tu forma de interactuar?

 

RLL: Voy como de ocio. Me gusta dar muchas vueltas y me gusta el olor. Llegar al puesto ecológico y cuento mis historias a las personas, me parece una experiencia recomendable. Voy al mercado de todos los lugares a los que vamos. 

 

 

Entró hasta la cocina, no sólo conocía el lugar sino a las personas, echó unas risas con el Chef Chico Armiño entre fogones. Durante la semana previa a la entrevista me decía que “estaba nerviosilla”, es cercana, una vez la grabadora en marcha se olvidó de ella, es natural. Saco de su entrevista a nivel profesional que la formación debe ser una constante en el empresario y que respeta su opinión por delante de todas, “no tengo web y no la tengo, ya me ocuparé de eso”. El relevo en Llinares no está garantizado, sino que es prometedor…la “Manteca” la lleva impregnada en el alma….

  • Usuario Anonimo - Pater
    2017-05-14 07:09:12

    Si.Yo estudié en la Universidad de Madrid.Con becas gracias a mis buenas notas.Me preparé por mi cuenta para sacarme los títulos de C1 de inglés y francés. Gracias a mi historial académico pude hacer practicas extracurriculares que me permitían poder pagarme el piso de alquiler.Comiendo muchos macarrones terminé la licenciatura con matrícula de honor.No pude hacer ningún máster por no tener medios económicos .En verano trabajaba de camarera para ayudar a mis padres que se encontraban en paro.Volví a matricularme en una nueva licenciatura de 5 años que por convalizaciones la saqué en 3 años.Disfruté poco de mi juventud.Actualmente me encuentro trabajando por 800€ al mes con un contrato basura.Pero soy felíz al ver lo orgullosos que están mis padres de mí. Ánimo a todos aquéllos intelectuales que se dejan la piel porque este país sea más culto cada día.
    18
    0

  • Usuario Anónimo -
    2017-05-14 12:32:42

    Lo de los masters es el timo del toco mocho, te lo digo yo que hice uno,
    4
    0

  • Usuario Sandr -
    2017-05-14 17:19:39

    Rocío enhorabuena, me alegro ver que estas hecha toda una mujer. Te di clases particulares de matemáticas cuando estabas en el Instituto. Mi nombre es sandra. No se si te acordaras de mi. Un beso grande
    0
    0







  • DESTACAMOS NOTICIAS









    SERVICIOS GENERALES



    OCIO


    NATURALEZA